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REGLAS DE GOLF: Obligaciones y responsabilidades del marcador

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El Comité de Reglas de la RFEG ha preparado una serie de artículos con objeto de seguir contribuyendo a la divulgación y enseñanza de las Reglas de Golf y que la práctica de nuestro deporte sea lo más divertida posible ajustándose en todo momento a la normativa vigente. El segundo de ellos está relacionado con las reglas de la modalidad de juego Match Play, esas grandes desconocidas.

Obligaciones y responsabilidades del marcador

Hoy va a ser un buen día de golf. Tengo salida para el torneo a las 10 h. y me ha tocado jugar en la partida con Javier y Rosa. A Javier le conozco más, porque nuestros hijos van juntos a la escuela del club… Nos faltan un par de hoyos para acabar. Me lo estoy pasando genial e incluso estoy jugando bastante bien…

¡¡No!!, acabo de ver cómo Javier mueve su bola disimuladamente en el rough. Pienso ¡¡caray, eso no se hace!! Rosa está distraída y no lo ha visto. Bufff, ¡¡qué situación!! Que mal rollo, soy su marcador, pero no pienso complicarme la vida.

Al terminar el hoyo le pregunto; me dice que ha hecho 5 y no me comenta nada más. Le firmo la tarjeta, al fin y al cabo yo he venido a divertirme… En el club aplauden a Javier cuando recoge su premio como segundo clasificado del torneo…”.

Un marcador no está solamente para preguntar al jugador cuántos golpes ha hecho en cada hoyo, anotarlos en la tarjeta y firmarla al acabar la vuelta. Evidentemente no es esa la función del marcador, pues tiene una serie de obligaciones y responsabilidades que deberían evitar que se produzcan situaciones como la que antes hemos contado.

Es curioso, pero al marcador se le atribuyen más responsabilidades de las que en realidad tiene, y es muy frecuente escuchar aquello de que “dropé porque lo autorizó mi marcador”, como si la opinión del marcador, sobre todo en la aplicación de las reglas, tuviera una categoría especial.

Nada más lejos de la realidad, ya que el marcador no es un árbitro ni podemos delegar en él la decisión sobre la aplicación de las reglas.

Por el contrario, sí hay ciertas responsabilidades que son exclusivas del marcador: anotar el resultado de un jugador en su tarjeta y certificar la tarjeta de resultados.

Para ello el marcador debe permanecer con el jugador la totalidad de la vuelta, y si se ausentara durante algún hoyo entonces la tarjeta de resultados no podría certificarse correctamente.

En esos casos, el jugador debe insistir al marcador para que le acompañe todos los hoyos, y si no fuera posible debe pedir a otra persona que ejerza como marcador. Y si tampoco fuera posible encontrar a otra persona, el jugador está obligado a interrumpir el juego e informar al Comité para que pueda asignarle otro marcador (Int. 3.3b/1).

En stroke-play (juego por golpes) la labor del marcador es fundamental para el desarrollo del juego, y la regla 3.3b nos explica cuáles son sus obligaciones:

. Confirmar con el jugador, después de cada hoyo durante la vuelta, el número de golpes en ese hoyo (incluyendo golpes efectuados y golpes de penalización)

. Anotar los resultados del jugador en su tarjeta

. Al completar la vuelta, certificar los resultados anotados en cada hoyo en la tarjeta de resultados.

Por eso, no es una buena costumbre, que curiosamente está muy extendida entre los golfistas más jóvenes, la de no hacer esa comprobación y anotación hoyo a hoyo, sino anotar todos los resultados cuando finaliza la vuelta, fiándolo todo a la memoria.

Como tampoco es aceptable firmar la tarjeta al iniciar la vuelta, tratando de evitar que nos olvidemos de hacerlo al final de la ronda. Como hemos visto, en ninguno de estos dos supuestos se cumple con lo que dice la regla.

Y volviendo al suceso que comentábamos al principio: ¿Qué ocurre si un marcador no cumple con sus obligaciones y certifica un resultado que no es el correcto?

En ese caso, las reglas nos indican (Int. 3.3b(1)/1) que si un marcador certifica a sabiendas un resultado equivocado en un hoyo, incluso cuando es por omitir algún tipo de penalización que sabía que debía incluirse para ese hoyo, el marcador debería ser descalificado por una grave falta de conducta.

Y entonces ¿qué es lo que debe hacer alguien que se encuentra en una situación semejante, y sabe que el resultado del jugador es distinto al que éste pretende entregar?

Cuando hay una disputa o diferencia de criterio entre el jugador y su marcador respecto a si se ha producido alguna infracción de las reglas o en cuanto al resultado del jugador en un hoyo, el marcador no está obligado a certificar el resultado del hoyo que cree que es incorrecto, por lo que debe informarse al Comité sobre dicho desacuerdo para que éste tome una decisión (Int. 3.3b(1)/2).

Así pues, ya sabemos que cuando asumimos la labor de marcador tenemos unas obligaciones y responsabilidades que nos comprometen con el juego y con las reglas, lo que es perfectamente compatible con disfrutar del golf.

Por Manuel Gª Mancebo

Juez-Árbitro Nacional