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Marta Arce se queda a las puertas de la medalla de bronce en la categoría de -63 kilos

TOKIO, 28 (del enviado especial de Europa Press, Ramón Chamorro)

La judoca española Marta Arce se quedó a las puertas de sumar su cuarta medalla paralímpica después de perder este sábado en uno de los combates por la medalla de bronce en la categoría de -63 kilos de los Juegos de Tokio.

La vallisoletana, que había dejado el judo tras ganar un bronce, su tercer metal, en Londres 2012, decidió volver ante la falta de relevo en el judo femenino y por su pasión por este deporte, y estuvo cerca de ver premiado su esfuerzo con un nuevo podio.

Las cosas no comenzaron bien en el Nippon Budokan para Arce, que llegaba como la diez del ranking mundial y que perdió en su primer combate ante una de las favoritas, la china Yue Wang, que la derrotó por ‘ippon’.

Sin embargo, la judoca española tuvo la oportunidad de alcanzar la repesca y se jugó pelear por uno de los bronces ante la japonesa Hiroko Kudo. La vallisoletana demostró su fortaleza mental y sólo tardó 35 segundos en derrotar a su rival.

Para poder subir al podio, a Marta Arce aún le quedaba un obstáculo de entidad como la uzbeca Nafisa Sheripboeva, cuarta del ranking, que le impidió alargar aún más su ya enorme palmarés. Dos rápidos ‘waza ari’ acabaron con el sueño de la española.

Además, en el Nippon Budokan también compitió este sábado el madrileño Álvaro Gavilán, que no tuvo tanta suerte como su compañera ya que no pudo tener acceso a una repesca traer perder en su primer combate de la categoría de -73 kilos ante el lituano Osvaldas Bareikis por ‘waza ari’

ARCE: “SE HA ACABADO”

“La verdad es que quería la medalla, que no contaba con ello, pero ya que habíamos llegado hasta aquí”, señaló Arce tras un combate “más corto” de lo que le hubiera “gustado”. “El anterior me ha gustado más”, añadió sonriente sobre su victoria por ‘ippon’ ante la japonesa.

La triple medallista paralímpica sabía la dificultad de su debut porque se medía “a la segunda del ránking”, mientras que contra la japonesa tenía “mucha preocupación” porque llevaba dos años sin medirse a ella. “Me la imaginaba en un CAR todo el día entrenando y que me agarraba y me iba a lanzar, pero ha salido bien, estoy muy contenta”, apuntó.

La vallisoletana se va de Tokio “con buen sabor”. “Para mí, solamente el haber llegado aquí era un privilegio y un extra. Me fracturé la muñeca, la lesión de rodilla, los tres ‘peques’, el trabajo, lo tenía complicado y aún así hemos llegado y hemos peleado por medalla, es un balance redondo”, subrayó.

Arce, que también recalcó “otro privilegio” como haber podido entrenar en el legendario Kodokan de la capital, también tiene ganas de ver a sus niños. “Llevo 25 días sin estar con ellos, les echo mucho de menos. A los pequeños les dan igual los resultados, sólo preguntan cuando vuelves”, indicó.

“Se ha acabado, necesito de las articulaciones que me quedan, conservarlas para el resto de la vida”, afirmó sonriente sobre su futuro. “Del judo no me voy desvincular. He aprovechado para examinarme del 5º DAN, he empezado a hacer katas y le he cogido el gusto a otra forma de hacer judo no tan fuerte”, comentó la española.

Sin embargo, sabe que el judo femenino se queda huérfano. “Para que haya relevo hace falta que la Federación de Ciegos haga acciones, no solo una comisión y discutir y valorar. Hay que hacer para que aya más niñas y fomentar deportes minoritarios, que no se quede todo en los multitudinarios como la natación y el atletismo, que no está mal, pero se puede enseñar otras disciplinas que son bonitas, este es un deporte precioso que aporta muchos valores que no se enseñan en otros sitios”, sentenció.